Argentina es la nueva reina de América y empata en el pódium a Uruguay (15 títulos).

Di María, con su gol, hizo por fin posible el sueño de dos generaciones de argentinos, que no habían visto levantar un trofeo absoluto a su país desde 1993. Y lo hizo posible marcando un buen gol tras un tremendo fallo de Renan Lodi. Un triunfo histórico en una final con escasa participación de Messi y que se vuelve histórica por ser el primer título absoluto de Leo con su país.

La crónica del partido está resumida ahí arriba, porque el partido se pareció poco a un choque de fútbol, con nulo juego, pocas ocasiones, mucha tensión, y un resumen claro: Argentina metió ese gol y le bastó en un partido muy cerrado, que, además, tuvo la buena actuación de Emiliano Martínez en las dos o tres ocasiones que lo requirió. Bien el ‘Dibu’, entre la pobreza de juego de su equipo… y del rival. Al menos, Argentina manejó bien el resultado. Brasil, no.

El partido venía tan cargado de tensión que, cuando empezó, ambos se olvidaron de la pelota. Faltas, interrupciones, discusiones… y cero fútbol. No había tres pases seguidos y todo estaba cerrado e igualado. Pasaban los minutos, pero poco más.

Así hasta que vino el tremendo fallo de Renan Lodi. Gran pase de Rodrigo De Paul -gran fichaje el que se lleva el Atlético-, Lodi se ‘come’ el balón, y entra en carrera Di María, que bate con un ‘globito’ a Ederson. En partidos tan cerrados, los detalles son esenciales, y el fallo de Lodi fue un detallazo… para la Albiceleste.

Ambos llegaban a la final con tremendas rachas. La última derrota en partido oficial de Brasil había sido en el Mundial de Rusia 2018 (en cuartos de final frente a Bélgica, 1-2). Tite llevaba un invicto de 13 partidos (12 victorias y un empate). Por su parte, Argentina acumula, con esta final, un invicto de 20 partidos (12 victorias y 8 empates), el segundo más largo en la historia de la Albiceleste. Su última derrota fue en semis de la Copa América 2019 (2-0 ante Brasil).

Así las cosas, y con estos pesos de la historia, se llegó al descanso, con, curioso, escaso protagonismo de Messi y Neymar. Ninguno pudo brillar y en una final creada para ellos, su primera parte fue discreta en ambos casos.

La segunda mitad despertó con una mejor Brasil, que encontraba líneas de pase por la derecha, con Richarlison muy activo. Así, el ‘Dibu’ Martínez tuvo que salvar un par de veces a su equipo antes de que el propio Richarlison metiera un gol, anulado luego por fuera de juego. Pasaban y pasaban los minutos…

Pero… se volvió trabada la final. Suelo, faltas, suelo. Poco fútbol, ni siquiera de Brasil que debía proponer más,. Neymar apareció, pero le paraban con faltas. Las tarjetas empezaban a caer para los dos bandos. Hasta nueve hubo en el partido.

Y llegó el final del choque, sin mucho más que llevarse a la boca, salvo caídas y simulaciones. Ah sí, Messi falló una ocasión increíble frente a Ederson. No fue la noche del 10, pero levantará la Copa, que es lo que vale al país.

Argentina es justa campeona, porque, en un partido sin fútbol, cometió un error menos que Lodi. Así de histórico. Así de fácil de resumir.

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