Carolina Marín ha ganado en Kiev (Ucrania) su quinto Europeo de bádminton seguido. Lo ha hecho en 37 minutos tras derrotar a la joven danesa de 21 años Line Christophersen (número 37 del mundo) por 21-13 y 21-18. “Venga Carol, venga”, se decía a sí misma en la parte final del segundo set cuando estaba cometiendo algunos errores no forzados que le impedían cerrar el partido.

“¡Más agresiva en el tercer golpeo!”, le pedía Fernando Rivas, su técnico, en los descansos. Agresiva, rápida de raqueta, piernas y cabeza, Marín no concedió opciones a su rival. Y eso que llevaba 14 días parada, sin poder tocar raqueta ni volante. La selección de bádminton tuvo seis positivos por covid, por lo que la vigente campeona olímpica se tuvo que poner en aislamiento durante dos semanas, como ordenan los protocolos de Sanidad en caso de ser contacto estrecho.

Y, sin embargo, nada parece afectar a Marín desde que volvió de la su lesión de cruzado y desde que superó los peores meses –a nivel anímico- tras el fallecimiento de su padre en verano del año pasado. Este 2021 ha ganado tres de los cuatro torneos disputados y sigue sumando puntos para ser cabeza de serie en el sorteo de los Juegos, fundamental para evitar a las mejores jugadoras en las rondas previas. De aquí a Tokio (23 de julio, 8 de agosto), está inscrita en tres torneos más: el máster de Huelva, y dos torneos en Malasia y Singapur. La organización decidirá en función de cómo evolucione la pandemia; ahora mismo Marín está cuarta en el ranking, a unos 1.000 puntos de la segunda.

“Felicidades, mamá. Te quiero”, dijo a cámara la onubense de 27 años mientras celebraba su quinto título europeo seguido; se ha jugado precisamente en el Día de la Madre. 20 años tenía Marín en Kazán cuando en 2014 consiguió su primer Campeonato de Europa. Ya entonces decía, cuando le preguntaban, que lo mejor de su juego es la “parte mental” y que cuando se mira al espejo ve siempre a Rafael Nadal, su ídolo, porque ella también tiene un enorme “carácter competitivo, la misma garra”.

Su progresión apuntaba a lo más alto; de eso estaban convencidos los técnicos. Al entonces presidente de la Federación, David Cabello, le preguntaron después de ese primer Europeo si era posible en una medalla de Marín en los Juegos de Río 2016. “Por edad y planificación el objetivo de Carolina debería ser en los Juegos de 2020. No hay que acelerar el proceso porque el trabajo está siendo meticuloso…”. El proceso se aceleró solo. En Río llegó el oro y de repetirlo en Tokio, Marín se convertiría en la mejor jugadora de bádminton de la historia.

Noticia extraída de El País y compartida a través de tu magazine deportivo Don Gols