La final de la Europa League llegó hasta el límite de tener que jugársela desde el punto de penalti los dos porteros. Primero fue el turno de Rulli y no falló. Después le tocó a David de Gea y lo adivinó Rulli. Era el undécimo penalti, el que dio el primer título europeo al Villarreal. Era un día histórico en la ciudad polaca de Gdansk. El Villarreal alcanza la gloria. Unai Emery gana su cuarta Europa League. De Gea no podrá olvidar un día negro desde el punto de penalti.

Ningún futbolista de campo desperdició su ocasión en la terrible y tensa tanda de penaltis. Todo aciertos. Era un duelo entre Rulli y De Gea. Ganó el portero argentino al español. Sirvió para que triunfara en Villarreal, que hizo un partido de altísima resistencia defensiva durante el tiempo reglamentario y fue mejor en la prórroga. Un día inolvidable para el club de Fernando Roig, un presidente que no pudo asistir finalmente al estadio porque la UEFA no le dejó entrar a la burbuja del estadio cuando está vacunado y tiene un test PCR negativo. Pero ganó el Villarreal y consigue un título que le vale para jugar la próxima Champions y la final de la Supercopa de Europa en Belfast el próximo 11 de agosto.

Había que dejarse el alma juntos en defensa para minimizar el juego directo del Manchester United y lo que hizo el Villarreal en la primera parte resultó asombroso. Con un sistema defensivo impenetrable anuló al equipo inglés y a su jugador más creativo, el portugués Bruno Fernandes. En el plan diseñado por Unai Emery estaba poner las líneas juntas, no desarmarse, ser sólidos y esperar en campo propio. Este tipo de tácticas defensivas requieren un compromiso colectivo y sacrificio muy alto de todos. Y en el Villarreal defendieron todos. Hasta Gerard Moreno y Bacca estuvieron implicados para desactivar al Manchester United. No se encontró cómodo ni tuvo claridad en ataque el equipo de Solksjaer. Se impuso el bloque compacto de Unai Emery, que cogió ventaja al descanso con el gol de Gerard Moreno.

Albiol, un gigante

El partido empezó con un dominio total del Manchester United. El Villarreal aguantó con firmeza atrás. Sin caer en la desesperación, sin nervios, con espíritu y el liderazgo de un veterano. Raúl Albiol tiró de jerarquía. Estaba en todos sitios, ordenaba, gritaba. Le dio carácter y agresividad a la defensa. Corregía. Le acompañó bien Pau Torres. Todos defendían y sufrían en los primeros diez minutos de agobio y dominio del equipo inglés. Juan Foyth tuvo un percance, en el 8’, en un choque fortuito con Pogba. Sufrió una hemorragia nasal. Jugó desde ese instante con un vendaje y la nariz empapada de sangre por el tapón. Hacía más épico el partido, la resistencia defensiva del Villarreal.

En algún momento tenía que salir de la cueva, estirarse el equipo amarillo, y la primera aproximación fue un remate alto de Trigueros en el 15’. Un aviso. Era un partido para aguantar atrás y según pasaban los minutos el Villarreal estaba más asentado. El Manchester United dominaba, llegaba con centros y remates en segundas jugadas. A Rulli se le veía seguro. Esto era importante. Era el guion de un partido para sufrir y esperar la oportunidad. Avisó, de nuevo, el Villarreal con un centro de rabona de Bacca que mató forzado de cabeza Pau Torres.

El sistema defensivo resultó perfecto. Unai Emery preparó un acorazado. Una manera de competir a sus chicos que no esperaba nadie. El Villarreal no quiso el balón y estamos acostumbrados a ver a estos jugadores teniendo el control de la pelota. Estaban mentalizados que tenían que seguir así y llegó el premio del gol en una jugada en la que Cavani hizo falta a Parejo. Era la media hora del partido y Parejo sacó el guante. Puso el balón en el área y apareció Gerard Moreno, sujetado por Lindelof de la camiseta. No le pudo frenar. Gerard Moreno fue con todo y marcó un gol para la gloria. Un tanto a balón parado que sorprendió a De Gea. Así se llegó al primer tiempo, con un Villarreal con más confianza en su sistema defensivo y un Manchester United dominador, pero espeso.

Lo que funciona no se toca y el Villarreal salió al segundo tiempo con la misma estrategia. Orden, sacrifico, compromiso y mentalizados para montar alguna acción con la que asustar y sentenciar la final. Tuvo la oportunidad del segundo gol Bacca, en otra llegada que acabó con el balón colgado al área. Empezó mejor el Villarreal en el segundo periodo. Sin transmitir sensación de inferioridad, ni miedos, ni angustias. Atrás seguían firmes y contundentes la pareja Albiol-Pau Torres. Todos se desplegaban para cerrar espacios, iban fuertes a los balones divididos y se produjo la primera jugada de la polémica. Alfonso Pedraza golpeó, con la pierna arriba, a Greenwood dentro del área. El árbitro francés esperó la revisión del VAR y no se interpretó como acción punible.

El primer despiste defensivo costó el empate a los diez minutos del segundo periodo. Un disparo Rashford dejó la pelota muerta dentro del área. No llegó a despejarla Pau Torres. Estaba en el sitio justo, con la guadaña, el goleador uruguayo. Cavani hizo el empate y tocaba volver a sufrir. Pero los de Emery no acusaron el golpe. Lo que no podía perder el Villarreal es el carácter, la unión, la solidez y llegó el primer cambio. Salió Coquelin por Bacca. Un equipo más defensivo ante un United más volcado y agresivo.

Ejercicio de supervivencia

El partido entró en otra fase de castigo para el Villarreal. El equipo inglés avasallaba con llegadas por las bandas, centros, disparos lejanos. Apareció Bruno Fernandes para intimidar, todavía más, al equipo de Emery. Era un nuevo ejercicio de supervivencia en el que Albiol podía con todo. El veterano central, curtido en cientos de batallas, estaba entero, seguro, contundente. Un gigante en el área por arriba y por abajo. Todos apretaron los dientes al asedio inglés, pero el capitán Albiol dio un recital. Jugó con el cuchillo entre los dientes.

Los ingleses estaban más cerca de hacer el segundo gol que un Villarreal con poca profundidad. Un disparo de Shaw pegó en la cabeza de Cavani y fue desviado por Pau Torres. Otra ocasión clara de gol del United. A falta de un 15 minutos para el final, Emery metió a Paco Alcácer y Moi Gómez por Yeremi Pino y Manu Trigueros. Un doble cambio más ofensivo. Solsjkaer no movía el banquillo. No quería cambiar nada. El Villarreal necesitaba oxígeno, más piernas y hubo otro doble cambio: Alberto Moreno y Mario Gaspar por Pedraza y un espectacular Foyth. Otro de los grandes destacados en defensa con Albiol. Relevo en los dos laterales. Había que reforzar el sistema defensivo y el submarino amarillo aguantó los empujes del United hasta el final de los 93 minutos. El partido se fue a la prórroga con mucho sufrimiento para el Villarreal, que contuvo los ataques del United, pero no necesitó de muchas intervenciones de su portero Rulli.

El desgaste físico realizado por los dos equipos puso el partido en un nuevo escenario. El Manchester United bajó la fiereza, acusó el cansancio en el periodo extra y crecieron los de Emery. El Villarreal tuvo más presencia en campo de los ingleses, pero faltaba la puntería de Alcácer, de los más frescos del equipo castellonense. El partido dio un giro en el segundo tiempo de la prórroga con un Villarreal más ambicioso y peligroso que un débil United. Pisó más el área de De Gea. Hizo retroceder a los ingleses. La tuvo Gerard Moreno en un disparo en el que la pelota pegó en el suelo y en la mano de Fred. Fue revisada por el VAR. No se interpretó como voluntaria para ser señalada como penalti. En la prórroga, se impuso la superioridad física del Villarreal. La final, un largo partido de mucho desgaste y con mucha tensión, llegó a los penaltis.

Noticia extraída de El Confidencial y compartida a través de tu magazine deportivo Don Gols