Australia confirmó, reafirmó y coronó a dos deportistas que, aunque tienen vidas diferentes la una de la otra, guardan en común ser los más grandes del tenis en los últimos meses. Se colgaron hace cuatro meses las coronas que los distinguían como los amos de Nueva York (EE. UU.) en el US Open, y este fin de semana volvieron a hacer, con sus magistrales recitales, que las cámaras se centraran en ellos. Novak Djokovic y Naomi Osaka fueron los justos campeones del primer ‘Grand Slam’ del año. El preciso swing de sus golpes no tiene rival en el mundo.

Novak Djokovic se reengancha a la carrera por ser el mejor tenista de la historia tras lograr su 18 título de Grand Slam, y se queda a dos de Rafael Nadal y Roger Federer, con 20 entorchados en su palmarés. El número uno mundial, que batirá el próximo 8 de marzo el récord de semanas en lo más alto en posesión de Federer, no dio opción a Daniil Medvedev para levantar su noveno título, tercero consecutivo, en el Melbourne Park, con un tanteo de 7-5, 6-2 y 6-2, en 1 hora y 53 minutos. Novak acabó al ataque, en la red, con un remate sólo al alcance de unos pocos elegidos.

Para encontrar la última vez que el campeón perdió en suelo australiano hay que remontarse a la ronda de octavos de 2018 con el surcoreano Hyeon Chung, en un duelo marcado por una lesión en el codo del serbio que le obligó después a pasar por el quirófano. Son ya 29 victorias sin fallo y pocos valientes hay para acabar con esa racha.

Uno de los mayores atractivos del tenis femenino en los últimos años es la joven Naomi Osaka. El sábado pasado dio un nuevo batacazo: venció a Petra Kvitova y ganó el Open de Australia. Pero, más allá de ser la nueva número uno del mundo, le está dando a este deporte la luz de esperanza de ver a una mujer con un gran juego. Osaka derrotó en las semifinales a Serena Williams y la estadounidense tuvo la sensación de que había perdido contra su heredera, una adversaria a la que no podría batir. Por eso, dejó la puerta abierta a una pronta retirada.

Osaka tiene todo lo que tenía le mejor versión de Serena y lo demostró una vez más en la final que le midió a Jennifer Brady y que cerró con un tanteo de 6-4 y 6-3, en 1 hora y 17 minutos. La japonesa, señalada por todos como la gran favorita, aguanta la presión como nadie. Ha decantado a su favor cuatro de los últimos nueve títulos de ‘Grand Slam’: dos veces en Melbourne y otras dos en Nueva York.

La nueva reina de Australia, que no pierde desde el 7 de febrero ante Sara Sorribes en la serie de Copa Federación, encadena 21 triunfos. Entre medias, dos abandonos en la final de Cincinnati y en las semifinales del Gippsland Trophy. Osaka ha ganado las cuatro finales de ‘majors’ disputadas, igualando la marca de Monica Seles. Su regularidad la ha llevado al número dos mundial. El presente y el futuro está en su raqueta, no en vano ha sumado un grande las últimas cuatro campañas. La última en encadenar esa racha fue precisamente Serena, con triunfos en 2014, 2015, 2016 y 2017.