La nadadora paralímpica Teresa Peralesla deportista española más laureada con 26 medallas en Juegos, ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021 y sucede en el palmarés de estos prestigiosos premios a Carlos Sainz. La maña derriba una de las últimas barreras que le quedaban a ella y al deporte paralímpico, del que es su principal estandarte. Se convierte en la primera deportista paralímpica en recibir este premio y en la séptima mujer en las 35 ediciones. Ella siempre ha dicho que “es el premio en mayúsculas”. Ya había sido candidata en anteriores ocasiones.

El jurado, presidido por el exatleta Abel Antón, ha resaltado su “excepcional palmarés, solo equiparable a su profundo, activo y valiente compromiso social”. El acta define a Perales como “una extraordinaria deportista y un icono del movimiento paralímpico internacional” con una “dilatada y brillante” trayectoria que la ha llevado a participar en cinco Juegos Paralímpicos y a mantenerse “en lo más alto de la competición hasta la actualidad”.

Para el jurado, “su figura reúne de manera ejemplar los más admirables valores deportivos” y por ello le concede un galardón con el que “se reconoce el esfuerzo y la capacidad de superación de todo un colectivo en el mundo”.

Este galardón se une a otros reconocimientos a su extraordinario palmarés como ser Miembro de la Real Orden al Mérito deportivo en categoría de Gran Cruz (2012, antes lo fue de Oro y Bronce), Premio Nacional del Deporte Infanta Sofía (2016) y Medalla de Oro al mérito en el trabajo 2017.

Un plus de energía para ‘olvidarse’ de la lesión

Además, este reconocimiento para ella es un plus de energía y motivación en la recta final hacia los Juegos Paralímpicos de Tokio, los sextos de su carrera, en un momento en el que se encuentra lesionada de un hombro. Se le salió cuando estaba suavizando tras el relevo mixto 4×50 estilos 20 puntos del Europeo que se celebró hace dos semanas en Funchal. A pesar de dicha lesión el segundo día, a la española ya le había dado tiempo a ganar tres medallas: oro en 50 libre S5, otro en el relevo y un bronce en 50 espalda.

88 medallas internacionales

Tres más que añadir a un palmarés en el que hay 88 medallas entre Juegos, Mundiales y Europeos. Destacan, sobre todo, sus 26 medallas paralímpicas (7 oros, 9 platas y 10 bronces) en cinco Juegos (Sidney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016), 22 medallas mundiales (3 oros, 10 platas, 7 bronces), y 40 europeas y en su carrera ha batido 5 récords del mundo.

Del chaleco salvavidas a leyenda mundial

Lo más curioso es que a Teresa Perales la hicieron creer que no valía para la natación. Con cinco años, sus padres le apuntaron a un cursillo en la piscina y ponía todo tipo de excusas para no ir porque no le gustaba nada. A los niños les dividían en gorritos de colores en función del nivel que iban adquiriendo. Empezaban por el blanco, y le seguían el amarillo, el naranja, el verde… Los monitores le dijeron que aquello no era lo suyo y Teresa creyó que nunca pasaría del amarillo. Por eso se pasó al kárate

Con 19 años una neuropatía le privó de la movilidad en las piernas y ahí surgió una nueva Teresa, la que no se rinde ante nada, para la que la palabra imposible no existe, la que no ve barreras sino retos que conquistar, la que nunca pierde la sonrisa por muy grande que sea el obstáculo. Y aquella Teresa decidió ese verano que era muy aburrido ver desde el bordillo cómo su familia se bañaba en la piscina del apartamento que habían alquilado en Salou y decidió tirarse al agua y disfrutar con ellos, vivir… Lo hizo con un chaleco salvavidas y con su hermano a un lado y su tío al otro. Y, aunque “al principio nadaba como un perrito”, descubrió la sensación de libertad que la silla le había robado.

Salió a flote un talento que había estado enmascarado hasta entonces. Cuando volvió a Zaragoza se apuntó a las clases del CAI Deporte Adaptado y su primer entrenador, Ramiro Duce, vio en ella ese talento hasta entonces oculto. “Eres un diamante en bruto que tenemos que pulir”, le dijo. Después se encargó de ello Ángel Santamaría. Y el resto, es historia.

El diamante sigue brillando y espera continuar haciéndolo el próximo verano en Tokio donde tiene previsto nadar cuatro pruebas más: 50 espalda y 100 libre en individual y los relevos 4×50 libre y 4×100 estilos. Está a dos medallas del récord de Michael Phelps.

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